domingo, 7 de diciembre de 2014

LA ENVIDIA

La envidia entra furtivamente sin anunciarse, se escabulle de forma inesperada.
...andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne...manifiestas son las obras de la carne, que son: ...envidias... – Gálatas 5:16-21, RV95
La envidia es una experiencia que todos hemos experimentado en algún momento de nuestra vida. De hecho, es muy común que la mayoría de personas piense que no es de gran importancia. Ya que la ven como una inofensiva emoción humana. Sin embargo, están muy equivocadas.
Por inocente que parezca en ocasiones, en realidad es el veneno personal del diablo; el cual fue diseñado para convertir el amor en odio, y además inmoviliza la fuerza de la fe en su vida.
Quizá usted diga: “Bien, todo eso suena terrible. Pero realmente no creo que envidie a nadie”.
Talvez sea cierto. No obstante, permítame alentarlo a escudriñar su corazón cuidadosamente para asegurarse; ya que muchas veces ni siquiera somos conscientes de que hay envidia en nosotros. El problema es que sintamos ciertas emociones en nuestro interior, pero no las identificamos como envidia porque asumimos que tales sentimientos son “naturales”.
Ésta entra furtivamente sin anunciarse, se escabulle de forma inesperada.
Por ejemplo, supongamos que llega a la iglesia, y ve a un hermano con un automóvil nuevo. De pronto, un pensamiento viene a su mente: “¿Por qué él tiene un auto nuevo? Ni siquiera lo necesita. Yo sí necesito uno”. Y usted se molestó porque él recibió un automóvil nuevo.
O imaginemos que vea a una hermana en un hermoso vestido nuevo. Y cuando se sienta a su par, se percata que al compararlo con el de ella, el suyo es más anticuado. De pronto, usted se siente fea y cohibida; y surge un resentimiento porque usted no tiene un vestido tan bonito como el de ella.
Es posible que conscientemente no piense más al respecto; sin embargo, luego se da cuenta de que se siente un poco irritada o deprimida. No puede explicarse por qué se siente así. Después de todo, comenzó bien su día. Pero ¿qué sucedió?.
La envidia se escabulló en su interior y lo envenenó con un sentimiento de rencor y disgusto, a causa del éxito o las ventajas de los demás. La envidia produjo un efecto sobre usted.

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